Aunque
el embarazo es un evento eminentemente fisiológico existen situaciones
que pueden comprometerlo de manera importante, por lo que es necesario
visitar a tu médico en cuanto sepas o sospeches que estas embarazada,
o mejor aún, desde que planees tener un bebé.
Entre
15 y 20% de las embarazadas cursan este periodo con alto riesgo, definido
como aquel que tiene más probabilidades de presentar muerte o daño materno,
fetal o neonatal. Actualmente existe una gran preocupación por identificar
estos embarazos peligrosos ya que el daño que produce puede hacerse
evidente durante el embarazo, el parto o el periodo neonatal.
Hasta
hace poco tiempo era durante el parto
cuando los embarazos de alto riesgo cobraban su mayor número de víctimas,
por lo que los esfuerzos de la medicina prenatal se han enfocado a perfeccionar
los métodos diagnósticos y de vigilancia del bebé durante la gestación,
obteniéndose así grandes avances.
Se
ha observado que cerca del 80% de los bebés que tuvieron problemas durante
el trabajo de parto
provenían de aquellos embarazos calificados como de alto
riesgo; en el 20% restante no se reconocían antecedentes de alarma.
La
detención oportuna de los riesgos para la madre y para el bebé es una
solución a este grave problema de salud, y está en la madre la posibilidad
de facilitarla al buscar un buen cuidado prenatal.