La lactancia es un
proceso completamente natural y la producción de leche sucede
espontáneamente durante las horas posteriores al nacimiento si
el bebé es acercado al pecho de su madre, sin embargo, son varias
las actividades que puedes realizar durante el embarazo que te facilitarán
este proceso e incluso disminuirán el grado de dolor que puedas
llegar a sentir.
Amamantar
es la mejor manera de alimentar a tu bebé. Doctores y nutriólogos
han reconocido que la leche de la madre tiene propiedades que no se
pueden fabricar artificialmente con la leche de fórmula.
Prepara tus pezones antes de que el bebé nazca
Tener
los pezones listos para amamantar, además de facilitarle a tu
bebé succionar la leche, te ayudará a disminuir el riesgo
de la aparición de grietas. Para lograrlo, te recomendamos:
- Lubrica tus pezones
durante el embarazo, aplicándote cualquier crema humectante,
lanolina o vitamina E (puedes usar el contenido de las cápsulas
que venden en las farmacias).
- Evita el jabón
en el área de los pezones ya que reseca la piel, simplemente
con enjuagarlos con agua abundante los mantendrás limpios.
- Al amamantar
las glándulas de Montgomery producen una sustancia que además
de ser antibacterial, lubrica tus pezones. Contrario a las creencias
o costumbres, no es necesario desinfectar los pezones aplicándoles
alcohol.
- Asolea tus pechos
unos minutos al día y si te es posible estar unas horas sin
sostén, o usar uno de maternidad con los frentes abiertos,
hazlo, de esta forma tus pezones se beneficiarán del contacto
con el aire y de la fricción con tu ropa exterior.
- Dale masaje a
tu pecho, tomando un pecho a la vez con las dos manos, los dedos gordos
arriba y el resto abajo. Presiona suavemente el pecho con los dedos
desde las costillas hasta el pezón. Hazlo varias veces girando
la posición en la que tomas el pecho y después hazlo
con el otro. También puedes presionar con tus dedos en forma
circular los diferentes puntos del pecho alrededor de la areola.
- Verifica que
tus pezones tengan
la forma correcta y no estén planos o invertidos.
Exprime el calostro
Algunos
expertos recomiendan exprimir una o dos gotas del calostro que se comienza
a producir unas semanas antes de llegar el bebé a término.
Ropa para amamantar
Con
cualquier ropa puedes dar de comer a tu bebé, pero la ropa diseñada
especialmente para esto te facilita mucho la tarea. En las tiendas de
maternidad encontrarás vestidos o blusas con aberturas, las cuales
puedes manejar discretamente mientras das de comer a tu bebé.
Te recomendamos usar dos piezas (pantalón o falda y blusa) y
si la blusa es de botones, te será mucho más práctico.
Los
sostenes de maternidad también son recomendables para facilitarte
esta tarea, busca los que más te acomoden y que puedas abrir
y cerrar cómodamente, de preferencia que sean de algodón.
Puedes empezar a usarlos desde el final del embarazo en que necesitarás
sostenes de una o dos tallas más de la que usas comúnmente.
También
te recomendamos que tengas a la mano protectores de lactancia (de tela
o desechables), los cuales te ayudarán a mantenerte seca a pesar
de derramar leche.
Observa a mamás que ya tengan a su bebé amamantar
Observar
a otras mamás alimentar a sus bebés te permitirá
darte cuenta de lo natural que es y tener una idea más amplia
de cómo hacerlo en el momento que llegue tu turno.
Seguramente
alguna compañera de tus clases prenatales tendrá a su
bebé antes. En los grupos de estimulación temprana las
mamás amamantan a sus bebes durante la sesión, puedes
asistir a una de bebes pequeños, donde además podrás
ver una clase y saber qué se hace en ellas.
Aunque
las anteriores son actividades que te ayudan a estar preparada físicamente
para la lactancia, el simple hecho de realizarlas, predispone a tu mente
y a tu cuerpo para estar lista y disfrutar al máximo de una maravillosa
labor que tendrás pocas ocasiones de llevar a cabo.